De forma fácil, rápida y eficiente trasladamos una copia de tus servidores físicos o virtuales a la nube. Al finalizar, el cloud aloja y responde a las peticiones de tus servicios con las mismas IPs y máquinas que tenías en local. Tus usuarios no notan la diferencia.
Desde el día uno empiezas a ahorrar en hardware, energía, mantenimiento, refrigeración, seguridad y espacio físico. Pero sobre todo, ganas tranquilidad.
Tras analizar toda tu infraestructura, creamos una copia exacta en nuestro cloud, da igual si se trata de servidores físicos o virtuales.
Tus servidores locales y los del cloud están en la misma red. Dos servidores con IP en el mismo rango se ven entre ellos como si estuvieran en el mismo switch.
Movemos en torno a 1 TB de datos mientras tus usuarios duermen. Noche tras noche se trasladan todas las máquinas virtuales que necesites, sin interrumpir la operativa.
Si necesitas mantener servicios en local (Active Directory, DFS, DNS, DHCP, NTP), desplegamos un appliance local que gestionas como una máquina virtual más del cloud.
Mantenemos las IPs locales de todos tus servicios: tus clientes acceden como siempre. Y si ya cuentas con licencias de sistemas operativos o bases de datos, las alojas con nosotros sin coste adicional.
No necesitas invertir en hardware y energía periódicamente, ni sufrir averías o falta de disponibilidad física.
En la nube tus servidores pueden estar siempre en la última versión del sistema operativo, sin coste adicional.
Inundaciones, cortes de energía, sabotajes, robos o incendios dejan de ser una preocupación en tu día a día.
Al no alimentar ni refrigerar tanto hardware, tu factura de energía se reduce considerablemente.
Solo necesitarás un router y, quizá, un servidor edge. Con un simple armario mural será suficiente.
Tus copias de seguridad se realizan en un CPD distinto al de producción, siguiendo las directrices del Esquema Nacional de Seguridad.
Un proceso transparente para el usuario final y con vuelta atrás inmediata ante cualquier imprevisto.
Establecemos un túnel entre tu sede y el cloud, de modo que podemos tener máquinas virtuales a ambos lados con el mismo rango de IPs y hacer la migración totalmente transparente.
Movemos los servicios fuera de horario. La vuelta atrás es tan sencilla como apagar la máquina recién migrada y encender la copia local.
Durante la migración podemos actualizar sistemas operativos, implantar y migrar TB de ficheros con DFS o revisar todas las GPO y políticas de seguridad.
Una vez movidos todos los servicios, se apaga el clúster local y solo queda un servidor mínimo con las tareas imprescindibles (AD, DNS, DHCP, VPN).
Háblanos de tu infraestructura y te aconsejamos la mejor configuración para cumplir tus objetivos de negocio. Sin compromiso.